30.10.12
22.10.12
Dear my love, haven't you wanted to be with me
And dear my love, haven't you longed to be free
I can't keep pretending that I don't even know you
And at sweet night, you are my own
Take my hand
We're leaving here tonight
There'sno need to tell anyone
They'd only hold us down
So by the morning light
We'll be half way to anywhere
Where love is more than just your name
I have dreamt of a place for you and I
No one knows who we are there
All I want is to give my life only to you
I've dreamt so long I cannot dream anymore
Let's run away, I'll take you there
We're leaving here tonight
There's no need to tell anyone
They'd only hold us down
So by the morning light
We'll be half way to anywhere
Where love is more than just your name
Forget this life
Come with me
Don't look back you're safe now
Unlock your heart
Drop your guard
No one's left to stop you
Forget this life
Come with me
Don't look back you're safe now
Unlock your heart
Drop your guard
No one's left to stop you now
We're leaving here tonight
There's no need to tell anyone
They'd only hold us down
So by the morning light
We'll be half way to anywhere
Where love is more than just your name.
Y en aquel entonces mi pecho estalló el corazón decidió pararse, sacar el valor y la seguridad rasgando mis cotillas, huyendo, dejando la inseguridad, el miedo y la soledad en mi. El camino tan claramente marcado y definido se nubló volví a salirme del camino. Perdida de nuevo, me encuentro. Solo la soledad me acompaña. Incomprendida. Mi vida ya no está conmigo.
Las lágrimas salen al recordar las palabras de aquella voz rota. No puede ser -pienso- no es posible, me ha mentido, quiero creerlo. Es imposible que haya querido decir eso, sino no he servido de nada, una vez más, solo he sido un estorbo. Inútil. Nada nuevo.
Promesas rotas, o puede que no tanto. Pero ahora, ¿dónde estás?
Sigues aquí, yo lo sé, yo lo sé. En cada uno de mis pensamientos. Allá donde mire. Allá donde valla. Siempre tú.
Sin ser capaz de respirar, con mis mejillas encharcadas, y con este dolor de estómago que me hace tenerte todavía más presente, sigues aquí, cuidando de mi. Aunque no pueda verte, aquí sigues estando, aquí te sigo sintiendo. Aquí estás, junto a mi, mientras escribo esto. Evitando que me deje de mi misma, ayudándome como siempre lo has hecho. Una vez más, ahí estás, sólo para mi, donde sólo yo puedo verte, donde sólo yo puedo tenerte.
Nada ha sido fácil para ti. Incomprendido en un mundo asqueroso. Nuestros cerebros tenían predestinado nuestro encuentro. Que bien lo sabes. Al igual que nuestro reencuentro. Cuando el tiempo decida.
Puede que hayas amado y hayas sido amado, pero ambos sabemos que nuestro amor no es comparable a ninguno de ellos.
Que tu cerebro, corazón y alma me busque, mi vida se ha ido contigo.
Las lágrimas salen al recordar las palabras de aquella voz rota. No puede ser -pienso- no es posible, me ha mentido, quiero creerlo. Es imposible que haya querido decir eso, sino no he servido de nada, una vez más, solo he sido un estorbo. Inútil. Nada nuevo.
Promesas rotas, o puede que no tanto. Pero ahora, ¿dónde estás?
Sigues aquí, yo lo sé, yo lo sé. En cada uno de mis pensamientos. Allá donde mire. Allá donde valla. Siempre tú.
Sin ser capaz de respirar, con mis mejillas encharcadas, y con este dolor de estómago que me hace tenerte todavía más presente, sigues aquí, cuidando de mi. Aunque no pueda verte, aquí sigues estando, aquí te sigo sintiendo. Aquí estás, junto a mi, mientras escribo esto. Evitando que me deje de mi misma, ayudándome como siempre lo has hecho. Una vez más, ahí estás, sólo para mi, donde sólo yo puedo verte, donde sólo yo puedo tenerte.
Nada ha sido fácil para ti. Incomprendido en un mundo asqueroso. Nuestros cerebros tenían predestinado nuestro encuentro. Que bien lo sabes. Al igual que nuestro reencuentro. Cuando el tiempo decida.
Puede que hayas amado y hayas sido amado, pero ambos sabemos que nuestro amor no es comparable a ninguno de ellos.
Que tu cerebro, corazón y alma me busque, mi vida se ha ido contigo.
20.10.12
Salinas.
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en lo alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti mismo.
Y que mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en lo alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti mismo.
Y que mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Jardín de los frailes.
Del aire te defendiste,
el tiempo nunca te pudo,
pero te rindes al agua.
¡Qué seguro de ti mismo,
qué distante de tu alma,
entre cuatro ángulos rectos
estabas, rígido! Enorme
deber de la piedra gris.
Pero el agua
-¿porqué te fuiste a mirar?-
te bautizó de temblor,
de curvas, de tentación.
Se te quebraron las rectas,
los planos se te arqueaban
para vivir, como el pecho.
¡Qué latido
en ansias verdes, azules,
en ondas, contra los siglos
rectilíneos!
¡Qué recién hallada, nueva,
flotando sobre lo verde,
tu querencia de escapar
a geometría y sino!
Tu alma, tan insospechada,
suelta ya de su cadáver
que seguía allí lo mismo
-monumento nacional-
en su sitio, para siempre.
el tiempo nunca te pudo,
pero te rindes al agua.
¡Qué seguro de ti mismo,
qué distante de tu alma,
entre cuatro ángulos rectos
estabas, rígido! Enorme
deber de la piedra gris.
Pero el agua
-¿porqué te fuiste a mirar?-
te bautizó de temblor,
de curvas, de tentación.
Se te quebraron las rectas,
los planos se te arqueaban
para vivir, como el pecho.
¡Qué latido
en ansias verdes, azules,
en ondas, contra los siglos
rectilíneos!
¡Qué recién hallada, nueva,
flotando sobre lo verde,
tu querencia de escapar
a geometría y sino!
Tu alma, tan insospechada,
suelta ya de su cadáver
que seguía allí lo mismo
-monumento nacional-
en su sitio, para siempre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)